Oración para la Misión.

¡Oh Virgen y Madre de Dios, Madre y abogada de los pobres y pecadores! Bien sabes que soy hija y misionera tuya, formada por Ti misma en la fragua de tu misericordia y amor. Yo soy como una saeta puesta en tu mano poderosa: arrójame, Madre mía, con toda la fuerza de tu brazo contra el mal de este mundo. A Ti, Madre mía sea la victoria. Tú vencerás. Sí, Tú que tienes poder para acabar con todos los males que nos asechan por doquier. Confiada en tu protección, emprendo la batalla, no sólo contra todas mis debilidades, sino también contra el príncipe de las tinieblas, embrazando el escudo del santísimo Rosario y armada con la espada de dos filos de la Palabra de Dios. Tú que eres Reina de los Ángeles y de los Santos. Mándales, Madre mía, que vengan en mi ayuda y rueguen por mí. Bien sabes Tú mi flaqueza y las fuerzas de mis enemigos y diles que la victoria y el triunfo serán para la mayor Gloria de Dios y la salvación de los herman@s. Reprime, Señora Nuestra, por tu humildad, la soberbia del Maligno, que tiene la audacia de usurpar las personas redimidas con la sangre de Jesús, hijo tuyo. Amén

P. Julián Collell y Guix, Directorio-Espíritu, pág.210.  Relectura: Victoria López mc-m