Llamadas a servir en alegría y entrega profunda

Cada ocho de noviembre las Misioneras Cordimarianas celebramos el nacimiento para Dios de nuestra fundadora Carmen Serrano y Rugama, a quién nombramos cariñosamente Carmelita o madrecita. 

Nuestra fundadora se supo desde su niñez acompañada y amada por Dios, y en su juventud llamada indignamente de manera especial en su proyecto de vida no albergó otro objetivo que el anuncio gozoso del evangelio y el amor al Inmaculado Corazón de María para la salvación de las personas. En vida Carmelita fue fiel viviendo en ella ese llamado cordimariano: “…que sus palabras sean saetas que traspasen todos los corazones” dejándose traspasar primero por el amor profundo de Dios. 

En la historia de madrecita, le vemos en duros momentos en los que fue templado su corazón y seguimiento, pero que estuvieron acompañados de profunda alegría y amor por su "Jesusito" Uno de esos terribles episodios de su vida fue tener que salir de la congregación que fue destinada a forjar en oración profunda "cara a cara" con Dios. Más tarde regresaría y en ella felizmente moriría, por lo que vivió al ingreso, el tiempo de formación nuevamente, así como novicia, abrazada a su Divino Niño Jesús, tanto como a la Cruz de su Amado y del Corazón de María que se convierte en modelo y guía para las formandas, jóvenes que se preparan para la consagración perpetua como Misioneras Cordimarianas.

Nos alegramos por las jóvenes que hoy hacen camino de discernimiento para responder amorosa y decididamente Sí al llamado de Dios para ellas, también ponemos en las manos de madrecita la vida de todas las misioneras para que nos ayude a ser fiel con la entrega sencilla que ella tuvo hasta el final.

Felicidades queridas hermanas formandas Oramos con y por ustedes y damos gracias a Dios por el don que son para la congregación y su Corazón.