HONRANDO LA PATERNIDAD DE JULIÁN COLLELL

Queridas hermanas este tiempo orientado a rescatar la figura paterna en nuestra historia personal y de Congregación, recordamos este 26 de mayo la Pascua de nuestro padre Fundador. Por lo que les ofrecemos la presente propuesta como punto de partida, para resaltar su aporte a la Congregación; a la que cada una puede enriquecer y así honrarlo con gratitud.  
Concretizó el Ideal Carismático (vivencia espiritual fundante), para que no se diluyera con el tiempo, redactando las primeras Constituciones, según indicación del obispo de Puebla y posteriormente el Directorio-Espíritu. 
Proveyó de lo necesario a la comunidad naciente: Permisos eclesiásticos-jurídicos, casa para el inicio de la primera comunidad, recursos económicos, acompañamiento de cerca y a distancia según las circunstancias, dirección espiritual hasta su muerte. “Si necesario fuese que alguna persona caracterizada fuese a Roma para tramitar y agenciar el asunto, puede usted decírmelo, y en tal caso, aunque de mí no tengo ningún centavo disponible, haría cuanto estuviese de mi parte para conseguir y proporcionar los elementos pecuniarios que fuesen necesarios” (Julián Collell, Carta del 24-8-17). 

“Pues bien, M.R.P., para caminar siempre sobre tierra bien firme y segura, el Sr. Arzobispo de Méjico, por sí y ante sí, me dijo ayer que me dirigiera a S. R. y le preguntara su parecer sobre si puede haber positiva esperanza de que la Santa Sede admita una semejante proposición para tal fundación religiosa, en la inteligencia de que si dice que sí, tal luego regresemos a Méjico podráse contar con un capital suficiente para una regular comunidad en la misma ciudad de Méjico. En Puebla, en donde nació la idea, no dudo que el Sr. Ibarra hará cuanto pueda para establecer la primera Casa y su servidor tengo allí persona pudiente y dispuesta a erogar cualquiera cantidad para dotes y fundación” (Julián Collell, Carta 20-8-15). 

Con realismo sabía lo que implicaría dicha empresa, pero que valía la pena asumirlo por el beneficio que iba a aportar a la sociedad y a la Iglesia. “Por todo lo expuesto, este su humilde servidor, en nombre de los mencionados Señores, en nombre de las personas interesadas, en nombre de la gloria que redunde a Dios nuestro Señor, en nombre de las innumerables almas que ansiosas esperan el sagrado pan de la Doctrina de Jesucristo y la luz de la verdad, humildemente ruego a V. por el acendrado amor que profesa al Divino Corazón de Jesús y a la Santísima Virgen de Guadalupe, se digne hacer las preces y elevarlas a Roma con todo el encarecimiento que la Obra en sí merece y que las necesidades reclaman” (Julián Collell, Carta 24-8-17). 
Por escrito y de palabra entabló múltiples relaciones, dando a conocer el proyecto de fundación hasta conseguir que otros lo acogieran con entusiasmo y apoyaran el proceso hasta lograr fuera aprobada la Congregación. No podemos dejar de evocar su valentía para luchar por ella, enfrentando dificultades, incomprensiones, arriesgándolo todo, con tal de que se realizara la voluntad de Dios. 
Ese es el Padre que Dios nos proporcionó y cuyos rasgos están en nuestros genes de familia Misionera Cordimariana como don para la humanidad. 

Con infinita gratitud, querido Padre Collell, en el 82 aniversario de tu paso a la Plenitud. Ruega siempre por tus hijas ante Jesús y el Corazón de María. 

Capultitlán, Toluca, Méx., Mayo 23, 2019. 

M. María Cibrián Contreras MCM

Superiora General